Hubo un segundo de silencio en el que todos se miraron y el grupo de agentes que acompañaban a Aiden se enfilaban, todos, los escoltas del jefe y los agentes de policía, se apuntaron directamente con las armas.
Kelly sonrió con satisfacción, lista para jalar del gatillo una vez más, cuando, repentinamente, el almacén se convirtió en un caos.
Hubo una segunda explosión, una más grande que derribó el enorme portón principal que cayó hacia adentro y otro grupo de agentes, mucho más grande, ent