“Sí, mamá, todo está bien aquí, no te preocupes… No, no es necesario que vengas, de verdad, todo está bien… De verdad, mamá, no vengas…”
“Si, mamá, te prometo que haré un tiempo para ir a visitarlos, dile a papá que pronto estaré por allá…”
Mari colgó el teléfono suspirando pesadamente, cada vez era más difícil inventar excusas para mantener a su familia ajena a sus problemas.
La puerta de la biblioteca se abrió y cuando Mari volteó, vio entrar a Daniel, de nuevo, ella volvió a suspirar pe