Capítulo 46 — Negocios son negocios

La luz del sol apenas se filtraban entre las cortinas, Mari dormía plácidamente sobre el pecho de David, cuando él se despertó.

Él la observó por largo rato, su respiración lenta y constante, sus largas pestañas cerradas, sus labios rosados ligeramente abiertos, seductores e incitantes, el corazón de David le latió con fuerza.

¡Era cierto! Finalmente, ella era suya.

Con mucho cuidado de no despertarla, David intentó levantarse en silencio, deslizándose lentamente, pero Mari se despertó.

— O
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