— ¡¿Dónde está…?! ¡¿Dónde está mi hija?! — Gritó Isabela desesperada, corriendo por el pasillo de emergencia del hospital.
— ¿Mamá? — La llamó Mari desde atrás de una cortina al escuchar y reconocer la voz de Isabela.
— ¡Mari! — Isabela corrió la cortina de un tirón y la vio.
Mari estaba recostada en una camilla, su rostro estaba ligeramente hinchado y enrojecido, su cuerpo se veía algo amoratado, los ojos de Isabela se cristalizaron apenas vio a su hija en ese estado y al instante ella salt