David observaba fascinado el tamaño y los lujosos acabados de esa imponente mansión.
Él también venía de una familia muy bien acomodada, pero David estaba muy consciente que la familia de su amiga, Marianella, los Collins Sinclair, eran de otro nivel.
Mientras esperaba a su amiga, David se levantó y comenzó a caminar por la sala, mirando los cuadros, las fotos familiares, Mari más pequeña era tan adorable, siempre vestida de princesa.
David sostenía la foto en su mano al tiempo que sonreía,