David no la besó, él la apartó, quizás lo que Mari pensó que él podría sentir por ella, era una ilusión.
En realidad, era lógico que David hubiera actuado así, ¡Él era su cuñado! ¡Era una locura! Era imposible algo entre ellos.
Con dolor y frustración, Mari asumió que David debía alejarse y hacer su vida, era lo mejor, mientras tanto, Mari solo tenía que concentrarse en reconstruir su vida sola con sus hijos.
Pero… ¿Qué hacía ahora Mari con todo lo que había comenzado a sentir y que le cava