Desde el momento en que Lena subió a aquel avión privado, supo que su vida cambiaría para siempre. Permaneció en silencio durante todo el trayecto. Al aterrizar en una pista privada, Lena siguió a su abuelo y a Pável hacia un automóvil negro.
El trayecto duró más de una hora. Lena apenas parpadeaba, observando a través de la ventana cómo los edificios se diluían en paisajes rurales, hasta que la carretera asfaltada dio paso a un camino de tierra flanqueado por vegetación. Finalmente, una mansió