Lyra
El amanecer se filtraba por las rendijas de la madera, dibujando líneas de luz fría sobre las sábanas.
Me senté en la cama, abrazando mis rodillas el eco de mi ultimátum de la noche anterior aún vibraba en las paredes de la cabaña. “O me das mi lugar, o acepto a Dorian”. Sabía que Kael estaba contra las cuerdas, atrapado entre la farsa que él mismo había construido y el fuego de un lazo que no podía apagar.
Me puse en pie, ignorando el ardor en mis músculos tras la intensidad de la noc