Lyra
El eco de la puerta de la cabaña al cerrarse tras la salida de Kael fue el pistoletazo de salida para una carrera contra el reloj.
Me quedé un momento apoyada contra la mesa de madera, con la respiración aún entrecortada y la piel ardiendo por su contacto el ultimátum estaba sobre la mesa, y el peso de mis propias palabras se sentía como una losa de mármol.
No podía permitirme el lujo de dudar.
Caminé hacia el baño, quitándome los restos de la ropa que Kael había desgarrado con tanta u