POV. Amelia
El agua caliente se había convertido en un refugio temporal, una manera de aliviar la tensión que llevaba acumulando en los hombros desde el desayuno. Salí de la ducha y me envolví en la suave tela del albornoz, atando el nudo con un poco más de fuerza de la necesaria, como si eso pudiera mantenerme unida. Me sequé el pelo con una toalla, dejándolo húmedo y con olor a vainilla, y salí del baño decidida a vestirme.
Pero cuando crucé el umbral del dormitorio principal, me detuve en se