POV. Amelia
Mientras volábamos, el mundo se convertía en un mapa debajo de nosotros. Las luces de la ciudad parpadeaban como diamantes esparcidos sobre un paño de terciopelo oscuro, y luego dieron paso a la inmensidad negra del océano, salpicado por la espuma blanca de las olas. Adrian me miró, y su sonrisa en la penumbra de la cabina era lo más real que había visto en días. Pero yo no podía apartar mi mirada de él. Era demasiado feliz a su lado, demasiado consciente del secreto que compartíam