POV. Amelia
El tiempo se detuvo. El zumbido de la nevera en la cocina, el murmullo de los hombres de Adrian en el salón, incluso el latido de mi propio corazón… todo se apagó en un silencio absoluto. No pude respirar. Las palabras quedaron suspendidas en el aire entre nosotras, pesadas, irreales: «Se han llevado a los niños». No. No podía ser. Mi hermano y mi hermana. Mi responsabilidad. Los únicos inocentes en una guerra que jamás eligieron.
Sentí las manos de Adrian sobre mis hombros, pero e