POV. Amelia
El fin de semana se sintió como un sueño suspendido en el tiempo. Cada amanecer era una promesa renovada, cada puesta de sol un susurro de gratitud. En la isla, no existía el mundo exterior. No había campañas políticas, ni enemigos en la sombra, ni el peso de los nombres que llevábamos. Solo existíamos nosotros dos, y el secreto latente que compartíamos, un universo entero creciendo en silencio dentro de mí. Adrian me había tratado como si fuera de cristal y a la vez como si fuera