POV. Adrian
El sonido de ese latido rápido y vital aún resonaba en mis oídos, constante, firme, imposible de ignorar. No era solo un pulso; era una certeza. Una melodía que había llegado para reescribir, sin advertencias, cada partitura de mi vida. Desde ese instante, todo tenía un compás distinto.
La arena fría y húmeda se hundía bajo mis pies con cada paso, obligándome a caminar más despacio, más consciente. Avanzábamos por la orilla sin decir nada, dejando que el murmullo del mar llenara lo