El nombre quedó suspendido en el aire, vibrando con una energía propia, ajena a la tormenta que golpeaba los muros de la mansión.
Matilde.
Para Chloe, escuchar ese nombre en voz alta fue como recibir un disparo en el pecho. La presión de años de mentiras, de sostener el personaje, estalló hacia afuera, dejándola expuesta.
Intentó retroceder, intentó invocar la negación, pero sus piernas no respondieron. Brendan seguía sosteniendo su muñeca, su pulgar descansando sobre la marca de nacimiento com