El comedor de la mansión estaba bañado por una luz matinal obscenamente brillante. El sol se filtraba a través de las cortinas de lino, arrancando destellos a la platería y haciendo que el diamante en el dedo de Chloe Matilde lanzara prismas de luz sobre el mantel blanco.
Para Chloe, aquella luz no era calidez, era un reflector de interrogatorio.
Estaba sentada frente a Thomas, removiendo un café que no tenía intención de beber. Su mente era un campo de batalla devastado. La noche anterior, Tho