El suelo de la biblioteca parecía vibrar bajo el peso del silencio que siguió al colapso de Chloe. La alfombra persa era el único ancla a la realidad mientras su mente giraba en un vórtice de terror absoluto.
«Si no fue él, entonces estoy muerta»
La certeza era un puñal helado incrustado en su estómago. Si Brendan no tenía los archivos, eso significaba que su santuario había sido acechado por el verdadero depredador. Y en el ajedrez mortal que jugaba con Thomas Davenport, no había movimientos a