En el espejo, el reflejo de Chloe la observaba con ojos pálidos, mientras la silueta oscura de Brendan llenaba el marco de la puerta. Su rostro, una máscara de desafío y dolor, le confirmó que el agotamiento emocional de la cena había sido reemplazado por una determinación furiosa.
Chloe no se giró. Se aferró al borde del tocador, la madera fría anclándola a la realidad, mientras la caja de terciopelo, el objeto de su tormento, parecía llamarla sobre la mesa de noche.
—Sal de mi habitación, Bre