La tarde se estiró, pesada y sofocante, bajo el peso del beso robado en el pasillo. Para Brendan, cada minuto se deslizaba con una lentitud tortuosa, donde el recuerdo de la boca de Chloe respondiendo a la suya se clavaba en su mente, así como sus gélidas palabras se enterraban en su pecho como dagas.
Chloe no estaba mejor. Intentaba concentrarse en las notas robadas del archivo, pero la imagen de Brendan acorralándola, la desesperación en sus ojos, y la respuesta incontrolable de su propio cue