Evelyn tenía una mirada inquisitiva, tan filosa como dagas invisibles imposibles de evitar, y estaban dirigidas hacia Chloe. Ella tomó distancia de Brendan, como si bastara para desvanecer la evidente tensión que inundaba la habitación.
La prometida de Brendan avanzó un par de pasos, su presencia impecable enmarcada en un vestido que parecía diseñado para la batalla más que para una velada elegante. Su mirada gélida recorrió la escena y la sonrisa que trazó en sus labios no tenía un ápice de