48. Oscuros secretos
Saphira terminó de desempacar todas las cosas que se había traído de la mansión y las lanzó sobre la cama, frustrada y agotada. Ni siquiera alguien que le ayudara a cargar las maletas había mandado Elian. Según él, era para no levantar sospechas, cuando ya todo el mundo sabía de su aventura.
—¿Ya no voy a ir más al colegio, mamá? —preguntó Alin desde la puerta, abrazando su muñeca favorita.
—Por ahora no —respondió Saphira, irritada—. ¿No te la pasabas llorando por esos niños que te decían bast