49. Quiero que sea mi mamá
Medea estaba tan angustiada como Kaien, esperando fuera de la sala a que el doctor saliera y les informara sobre el estado de la niña. No sabía exactamente qué enfermedad padecía, ya que él evitaba hablar del tema, pero presentía que se trataba de algo serio.
—Kaien —llamó el doctor de pronto, saliendo al pasillo. Ambos se pusieron de pie de inmediato.
—¿Cómo está mi hija, Samuel? —preguntó Kaien, bastante alterado.
—La niña sufrió una leve descompensación. Tuvo un episodio de hipotensión causa