Paula sintió que algo dentro de ella se quebraba en mil pedazos, como si la muerte misma la estuviera abrazando por dentro.
Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, pero no era solo tristeza; era un dolor brutal, desgarrador, el tipo de dolor que quema el alma y la deja vacía.
«Él… ¿Está con ella? ¿Acaso… mi esposo también quiere mi muerte?»
La sola idea le revolvió la mente, la volvió loca.
¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía alguien a quien amó con tanta intensidad, con tanta fe, conve