Al terminar la cena Owen como todo un caballero tomó a Fiorella de la mano y caminaron juntos como dos enamorados.
—Agradezco mucho lo que has hecho por mí, por lo visto no te cansas de buscar lo mejor para brindar, sin importar la molestia de tus padres decidiste defenderme, sin importar la manera en que actúe la primera vez decidiste darme otra oportunidad.
»Owen, tengo miedo —los dos se detuvieron, sus miradas se conectaron—. No quiero hacerte daño, he tenido que sufrir demasiado y temo que en cualquier momento no pueda seguir con esto y seas tú quien tenga que pagar por los errores de los demás.
Owen levantó la mano y la colocó sobre su mejilla, con sus dedos acarició suavemente, una tierna y dulce sonrisa le brindó.
—Fiorella... No me importa si debo sufrir para estar a tu lado, estoy dispuesto a soportar todo lo que venga, sin ti nada tendría sentido, estoy dispuesto a enfrentar lo que sea, te apoyaré todas las veces que sea necesario, nunca me rendiré hasta que logre conseg