Pasada la medianoche Fiorella continuaba en la sala, no quiso probar un solo bocado, para ella su mundo había terminado.
—Señora Fiorella, no quiero ser impertinente y menos en este momento, he traído este cobertor, es una noche fría y debe cubrirse; entiendo que debes estar pasando por la prueba más difícil, quisiera poder ayudar pero nada está a nuestro alcance.
—Bruno... No digas eso, tú siempre has estado cuidando de nosotros, siempre haces hasta lo imposible para protegernos, este es nues