El sonido de la alarma hizo que Fiorella despertara, estiró su cuerpo preparándose para un día más de su encantador trabajo, y por supuesto compartir con Owen.
Se levantó, fue a la cocina y dejó que el café se hiciera, mientras tanto llevó su cuerpo al baño, se lavó mostrando una bonita sonrisa en su rostro, todo aquello era gracias a una sola persona, si Owen, su príncipe y Salvador.
Salió del baño con una bata sobre su cuerpo y una toalla alrededor de su cabeza, antes de llegar al armario el timbre sonó, Fiorella blanqueó los ojos, sabía que se trataba de Owen y desde luego que no lo haría esperar.
A pesar de que él tenía las llaves de la casa le brindaba toda la privacidad del mundo a Fiorella, aquel hombre había perdido la cabeza y su corazón por aquella mujer dulce que alegraba sus días.
Fierella abrió la puerta, lo primero que vio fue un ramo de flores, ella una enorme sonrisa en su rostro, estira los brazos y lo recibo, llevó de golpe su nariz disfrutando su aroma.
—Buenos d