Narrado por Myra
El amanecer apenas asoma cuando escucho un golpecito en la ventana.
No un golpe.
Un… tap tap tap nervioso.
Me levanto sobresaltada.
Apenas dormí.
Eryon me encerró después de acusarme de asesinato.
Todavía siento su voz retumbando en mi cabeza.
Cuando abro la ventana, casi dejo caer el corazón.
Finn está trepado en el borde, despeinado, agitado, con una sonrisa de ansiedad.
—Luna —susurra—, tienes que venir. ¡Es urgente!
—Finn, ¿qué haces aquí? —lo jalo hacia dentro antes de que se caiga.
—Los bebés —dice sin aire—. Los gemelos de la omega que ayudaste a parir… están enfermos. La curandera dice que no pueden hacer nada, pero ellos quieren verte a ti. A ti, Luna.
—Voy —respondo sin pensarlo.
—Pero… —Finn mira la puerta nervioso—. El Alfa no se enojará pro que salgas sin su permiso.
—Hoy no voy a obedecer —lo tomo de la mano—. La manada necesita de mi.
Y como si mi cuerpo actuara por instinto, salto por la ventana con él.
Por un segundo siento la libertad de la caí