—Entra a la mansión y quédate ahí. No hay necesidad de que te expongas más.
—No —le respondo, sacudiendo la cabeza—. No voy a esconderme mientras todos luchan.
—Por favor —me pide Gael con una mirada suplicante—. Ya has hecho demasiado y es momento de que vayas y te refugies por favor. Iremos al frente, yo puedo controlar el aire y él el fuego. Vamos a hacer un buen trabajo y vamos a ayudar al Alfa y a la manada.
Me doy cuenta de que Gael tiene razón, y que realmente no quiero retrasar más las