Luis me relata deprisa lo que ocurrió en Nochebuena con su voz entrecortada y resollando. Su historia, al ser narrada por él, gana tal magnitud que mis oídos vibran, y se resienten por lo que estoy escuchando.
La discusión, que tuvo Luis con su padre, fue tremenda como me cuenta:
—Llegué a casa para cambiarme, y me lo encontré sentado en el sofá del comedor. Había tenido tiempo para registrar los muebles. No sé qué coño debía estar buscando, pero estaba todo el piso revuelto.
«Al verme, se leva