A la salida de la iglesia, les esperamos preparados con las manos llenas. Los granos de arroz cobran vida en el vestido de novia de María, y en el traje oscuro de Toni.
Un polvo blanco inunda parcialmente sus vestimentas. Todos compartimos alegrías y aplausos. Los besos de felicitaciones explotan al acabar. Rozo la mejilla de María templada y resplandeciente de finales de abril. Luego me aproximo a Toni y le planto dos besos.
Toni y María se suben al coche, que está decorado para la ocasión. Va