El viento aullaba contra las ventanas de la torre como un animal herido. Liria observaba los copos de nieve golpear el cristal mientras sus dedos jugueteaban nerviosamente con el borde de su manga. Tres días habían pasado desde que el mensajero llegó con la noticia: la comitiva real regresaba de la frontera y el rey había resultado herido en un enfrentamiento con bandidos.
El castillo entero se había sumido en un silencio tenso, interrumpido solo por los susurros de los sirvientes y el ir y ven