El Gran Salón resplandecía bajo la luz de cientos de velas. Los estandartes de Norvhar —lobos plateados sobre fondo azul noche— pendían majestuosos de las vigas de roble, mientras la nobleza del reino se congregaba para el banquete de celebración por la victoria en la frontera oriental. Liria observaba desde su asiento privilegiado, a la derecha de Caelan, cómo los cortesanos reían y bebían, ajenos a las tensiones que ella percibía en el ambiente.
Caelan permanecía distante aquella noche. Su ro