La noche había caído sobre Norvhar como un manto de terciopelo negro. Liria permanecía sentada junto a la ventana de su habitación, con el diario de Serelis abierto sobre su regazo. Las páginas amarillentas parecían susurrar secretos mientras sus dedos las recorrían con delicadeza. Afuera, la nieve caía en copos silenciosos, como si el mundo entero contuviera la respiración.
Durante días había estado revisando cada página, cada anotación, buscando algo que hubiera pasado por alto. Algo que expl