LUCIEN MORETTI
La terraza del restaurante tenía una vista privilegiada de la Sagrada Familia iluminada al atardecer. Velas sobre las mesas, copas de vino brillando bajo las luces tenues y una brisa suave que rozaba la piel. Era el escenario perfecto para una cena elegante… pero nada me había preparado para lo que sentí al mirar al hombre sentado frente a mí.
Asher Wilson.
Joven, exitoso, dueño de un fondo de inversión influyente en toda Europa, con una mirada clara, segura, y… maldita sea. Era