MARIE MORETTI
Después de la emocionante conversación en la sala, todavía con la sonrisa pegada al rostro porque pronto conocería a un primo de Addy, Anny y Agus —¡un nuevo miembro de ese clan de novela! —, caminé a descansar a mi habitación. Había llegado hace apenas un rato, y entre tanto ajetreo y emoción, me costaba recordar cuál era la que había elegido llevándole la contra a mi hermano que quería que estuviera en el segundo piso, en el primer piso sería más fácil arrancarme a una fiesta si