NOAH ALBERTI
Estaba en el despacho cuando Paolo me llamó.
—Cuñadito, ¿cómo estás? ¿Aún te acosa esa devoradora de hombres?
—¿Qué quieres, inútil?
—Oh, bueno... ¿te parece si hacemos videollamada? Tengo algo importante que mostrarte.
Cambiamos a videollamada. Paolo fruncía el ceño.
—¿Qué encontraste?
—Lucien me pidió que investigara algo, y mira esto.
Me mostró un papel con registros de viajes, llamadas y movimientos bancarios.
—Yo encontré algo similar. Sería bueno que vinieras, así comparamos.