ADELINE DE FILIPPI
La puerta del hotel se abrió con un leve clic, y lo primero que sentí fue el aroma a vainilla y jazmín flotando en el aire.
Entré despacio, sin entender del todo lo que pasaba… hasta que vi la habitación.
Velas encendidas. Una mesa para dos, junto al ventanal con vista a la ciudad iluminada. Una botella de champagne descorchada, dos copas servidas, pétalos de rosas esparcidos por el suelo y sobre la cama. Música suave sonando de fondo, una melodía de piano que acariciaba el a