LUCIEN MORETTI
La luz del amanecer se colaba por las cortinas del hotel, acariciando con suavidad los cuerpos entrelazados sobre la cama. El aire aún olía a champagne, a flores… a nosotros.
Me desperté antes que ella.
Addy dormía profundamente, con la cabeza apoyada sobre mi pecho y una de sus piernas enredada entre las mías, como si incluso dormida se aferrara a mí. Su respiración era pausada, tranquila. Tenía una mano sobre mi abdomen, y sus labios curvados en una pequeña sonrisa. Parecía fel