El patio trasero de la mansión fue decorado a toda prisa.
Lucca, como siempre, se encargó de todo con eficiencia militar, mientras Armando gritaba órdenes a los cocineros que había traído él mismo.
— Lucca, me hubieras avisado antes, ¿sabes lo difícil que es improvisar un almuerzo?
— Dile a Bastien, él solo llama y ordena.
Los dos rieron.
Albert revoloteaba entre copas de vino, preguntando si ya podía brindar.
— ¿A qué se debe este almuerzo?
— Bastien nos tiene que contar algo, solo eso sé.
Kate