JOSH MEDICCI
Lo sabía. Lo supe desde el momento en que me mencionaron esa maldita fiesta. Michelle, el jardinero con ínfulas de príncipe, la había invitado. Y Marie... esa adolescente insoportable, brillante, peligrosa para mi paciencia, también para mi autocontrol... ella había estado demasiado callada hoy. Cuando Marie está callada, es que trama algo.
A las diez en punto, me apoyé en la muralla frente a su ventana. Si intentaba escabullirse, la vería. Pero no salía. Las luces apagadas. Todo..