Planeando su caida.
ANNELISSE DE FILIPPI
La ciudad estaba iluminada como una joya. Se nos había pasado la tarde volando dentro del Museo, al salir ya era de noche y París resplandecía en cada rincón, y mientras nos dirigíamos al restaurante con vista directa a la Torre Eiffel, no podía dejar de sentirme como una princesa.
Silvano no soltó mi mano en ningún momento. Caminábamos por la acera empedrada, con el aire fresco acariciando nuestros rostros y una música de acordeón sonando a lo lejos.
Entramos al restaurant