ANNELISSE DE FILIPPI
Entré al baño decidida pero nerviosa, quería que esta noche fuera mágica, mi primera vez con Silvano. Nuestros encuentros habían sido cada vez más intensos, pero siempre había una pared que no lográbamos derribar. Sabía que se controlaba, pero esta noche estaba decidida a ser su mujer.
Había comprado un conjunto de lencería al que no podría resistirse. Me alisté y me puse las pantis negras hasta el muslo, un porta ligas y unas bragas de encaje negro, un pequeño brasier que