Pido Clemencia

Pasaban los días y cada día una organización caía bajo el odio de Bastien, él estaba en su despacho y uno de sus más antiguos colaboradores fue a verlo, entró y Bastien estaba con un vaso de wiski y un cigarrillo mirando la oscuridad –

Señor.

Qué quieres.

Vengo a pedir clemencia

Me tienes a Richard

No, pero tengo otra cosa. – el hombre dio una señal y trajeron a su doble y lo tiraron a sus pies, Bastien lo miró y dejó el trago, tomó su cara y lo miró fijamente, era como verse a un espejo, pero
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