Parque de diversiones.
Addy y Lucien miraban por la gran ventana de la oficina de Kate, ya era de noche y a lo lejos se veían las luces que un parque de diversiones.
— Mira Lucien digámosles a nuestros papis que nos lleven.
— Sí, me encantaría, podemos montar a los caballitos. — la pequeña Addy miró a su padre que sostenía a su madre en su regazo y le daba besos en su cuello.
— Mi papi ya le esta dando besitos a mami, crees que si le digo, me hará caso, cuando está con mami se vuelve sordo y tonto.
— Intentémoslo, si