JOSH MEDICCI
Marie salió temprano de su habitación, como casi todas las mañanas. Su bata colgaba con una elegancia natural, el cabello recogido sin esfuerzo, y la tablet de diseño en la mano como si fuera una extensión de su cuerpo. Caminó sin verme. O más bien, fingió que no me veía.
Yo ya estaba en la cocina. Café en mano, apoyado contra la encimera. Sabía que bajaría pronto. Siempre lo hacía cuando tenía algo entre ceja y ceja. Clarita, el vestido, la boda. Lo supe desde anoche, cuando la vi