ADELINNE DE FILIPPI
—No, dile que no autoricé ningún movimiento de fondos de ese tipo —dije por teléfono, firmando al mismo tiempo una orden de pago mientras la pantalla del computador mostraba tres reportes diferentes—. Que lo corrija y me lo envíe de nuevo. Gracias.
Colgué y suspiré. El ritmo de trabajo se había duplicado desde que Silvano estaba fuera por la herida. Paolo hacía lo posible por cubrirlo, y lo hacía bien, pero la diferencia se notaba. El caos acechaba en cada esquina, y yo esta