MARIE MORETTI
Mis pies me llevaron sin rumbo hasta un bar cualquiera acompañada de Michelle. Música alta. Luces de neón. Un olor a trago barato que me quemaba los sentidos. Justo lo que necesitaba.
No tenía energía para discutir. Y honestamente, no me importaba si su presencia era un error. En ese momento, todo en mi vida era un error.
—Te invito un trago —dijo con una sonrisa falsa.
—Hazlo doble —murmuré.
Y lo hizo.
Uno. Dos. Tres. Perdí la cuenta. El sabor del licor no me importaba, solo la s