LUCIEN MORETTI
Estaba fuera de mí.
Recorrí cada pasillo, cada rincón de la mansión, preguntando por ella como si su ausencia me consumiera los pulmones.
—¿La han visto? —grité a uno de los guardias, con el corazón en la garganta.
—No, señor. Las cámaras muestran que salió por la ventana de su habitación. A pie.
El aire se me heló en los pulmones.
Salió. Sola. De noche. Y yo... yo fui quien la empujó.
Mi hermanita.
—¡¡¡COMO MlERDA ES POSIBLE QUE UNA NIÑA DE 17 AÑOS SE ESCAPE DE LA MANSIÓN MAS RE