SILVANO DE SANTIS
Ese día no tenía planeado romperle el corazón de esa manera a esa pequeña niña, sería un tonto al no notar la manera que me miraba, como sus ojitos brillaban y una sonrisa aparecía en sus labios al saludarme. Sabía que yo le gustaba, pero yo no podía ofrecerle nada, mi corazón pertenece a Adeline, quise ser cortés, frío para que entendiera que no me atraía, pero que Adeline me hubiera pedido que la fuera a recoger fue la gota que rebalsó el vaso, no podía seguir así, tenía que