JOSH MEDICCI
Salí del despacho de Lucien más ligero ahora que él sabía la verdad acerca de ese bastardo de Michelle.
Caminaba hacia el jardín cuando lo vi.
A él.
Acercándose a Marie. Otra vez. Apreté los puños, detestaba ver a ese maldito cerca de Marie.
Y por un segundo, deseé que se atreviera a tocarla.
Solo un segundo para tener una razón para volver a romperle la cara.
Pero lo que pasó fue suficiente para que el mundo se desmoronara.
Marie tropezó, resbaló en el borde de la piscina y cayó a